Ayer, las sombras de todos mis pasados se juntaron a comer sopa sobre mi cama. Saben que odio cuando hacen eso, aún así, ahí estaban. Haciendo ruido y desparramando caldo. Hablaban sobre los otros tiempos, las otras camas, los otros hombres que extrañaban.
No paraban de comer, ansiosas, emocionadas. Toda la noche escuché las cucharas chocar con los platos y sus palabras indirectas de reclamo.
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